logo


Ostara

Ha llegado el equinoccio vernal y la primavera alcanza su más alto nivel. Ostara marca el día en que la noche y el día son iguales y conmemora el equilibrio entre la Diosa/Luna y el Dios/Sol. Se observa que el joven Dios Sol celebra una boda sagrada con la joven Diosa Doncella, quien pronto concebirá. Así, en nueve meses ella volverá a ser la Gran Madre. Ostara es un tiempo de gran fertilidad y crecimiento, porque la naturaleza ha despertado definitivamente de su largo sueño; flores y hierbas traen renovación y los animales empiezan a aparearse como siguiendo un instinto de conservación que va a la par con el ciclo natural. En el mundo céltico, a partir de esta fecha era el tiempo adecuado para iniciar la siembra.
Mitológicamente algunas tradiciones celebran el paso de la Diosa al Dios o de la Oscuridad a la Luz. La Diosa se transforma de Anciana en Doncella, una joven recién preparada para crecer junto a su hijo/consorte; mientras tanto el Dios Sol crece rápido como un niño fuerte y vital. En la próxima Luna llena al día de primavera (tiempo en que incrementan los nacimientos) será llamado Ostara (el Dios lunar sajón de la fertilidad) y será sagrado también para Eostre (Diosa lunar). En muchos libros podemos encontrar que la fiesta de Ostara antiguamente era la celebración del día sagrado de Eostre, el Rito de Eostre que celebra el nacimiento de la primavera. Ella es una Diosa sajona de la fertilidad de cuyo nombre deriva el día de Pascua (Easter en inglés). A esta celebración se le llamó después Ostara en los países anglosajones durante la Edad Media.

saber más

 

¿Quieres hacer un comentario?

*

captcha *