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JORNADAS  INTERRELIGIOSAS  2016

cartel jornadas interreligiosas 2016

17 de Mayo:

Fundamentos de la hospitalidad en las tradiciones religiosas. Cristianismo e Islam.

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Miguel Gongález, responsable de la Fundación, inicia las Jornadas 2016

Miguel Gonzalez, director de la Fundación Ellacuria, inaugura las VII Jornadas Interreligiosas, explicando brevemente las motivaciones de elección del tema “La hospitalidad en las religiones. De la inspiración a la acción”.

Se proyecta un video del coro de un colegio católico de Otawa en Canadá, cantando un canto islámico para dar la bienvenida a las personas refugiadas sirias llegadas a ese país. Se trata del canto que dio la bienvenida al profeta Muhammad y a su gente cuando llegaron a Medina huyendo de la Meca.

 

 

SONY DSCPonencia I: Yaratullah Monturiol, islamóloga y miembro del Consejo Asesor para la Diversidad Religiosa de la Generalitat de Catalunya.

Empieza haciendo referencia a un documento sobre los fundamentos de la hospitalidad en el Islam que elaboró para el Consejo e invita a consultarlo en Internet.
En un segundo lugar se propone hacer un recorrido histórico sobre la hospitalidad en los primeros tiempos del Islam y de la que beneficiaron los propios musulmanes perseguidos.
Recuerda que antes de la Hégira hacia Medina, tuvo lugar la primera emigración, la huida a Abisinia.
El profeta del Islam siempre había sido elegido entre los de su tribu como el árbitro de las disputas, porque era considerado digno de confianza Al Amîn. Pero desde que empezó a transmitir la revelación sufrió un descrédito y desprestigio además de una presión cada vez más fuerte. No sólo él, sino los que le escuchaban y abrazaban el Islam, eran acosados y presionados para dar marcha atrás. Los líderes de la tribu de los Quraish que gobernaba la Meca sentían sus intereses amenazados si permitían que las enseñanzas de Muhammad prosperaran: la liberación de los esclavos, la protección de los huérfanos y los necesitados, el trato igualitario con las mujeres, etc.
Las persecuciones aumentaban y se encontraban tácticas para perjudicar a los que habían abandonado las viejas costumbres a cambio de un mensaje divino recién llegado, que ponía en peligro el poder de los gobernantes: Si un nuevo musulmán tenía una familia poderosa que lo defendiese, solamente se le insultaba y se le prometía arruinar su reputación con burlas y menosprecio. Si se trataba de un comerciante, se le amenazaba con paralizar su transacción, organizando un boicot general de sus mercancías para que se quedara en la ruina. Si era una persona débil y desprotegida de su propio clan, se le torturaba para que desistiera en su actitud. Algunos murieron por ello; otros se retractaban de palabra, pero no de corazón para evitar el sufrimiento y salvar su vida, aunque entonces ya sólo podían practicar el islam ocultamente.
Muhammad estaba a salvo gracias a la protección brindada por su tío pero vio que muchos de sus compañeros corrían un grave peligro, les dijo: “Si vais al país de los abisinios, encontraréis allí un rey bajo el cual, nadie padece daño. Es un país de sinceridad en la religión”.
Así que algunos fueron hacia allí y esta fue la primera emigración en el Islam.
El Negus, rey de Abisinia era cristiano. A los emigrantes se les dio completa libertad de culto. Eran unas ochenta personas adultas las que huyeron de La Meca, además de los niños, y lo hicieron en pequeños grupos y discretamente para que no pudieran impedir su marcha.
Cuando los Quraish se percataron, los prófugos ya habían alcanzado su destino, con lo cual, los que gobernaban La Meca, temieron que fuera de su control, se expandiera su comunidad y aumentara; así que se dispusieron a visitar al rey que los había acogido, para sobornarlo con valiosos obsequios y para convencerle de que debía devolverles a los fugitivos.
El rey comprendió que los emigrados confiaban en su protección y escuchaba las acusaciones de los emisarios de los Quraish. Estos argumentaban que los nobles de su pueblo, que en algunos casos eran padres, tíos o parientes de los fugitivos, le rogaban que se los devolviese, e insistían en que los parientes son los mejores jueces de los asuntos de sus parientes. El Negus tenía interés en conservar buenas relaciones con los líderes de La Meca, pero se resistía a devolver a los disidentes hasta saber lo que decían ellos al respecto.

Nos proyectan la secuencia de la película “Mahoma, mensajero de Dios” del director
Moustapha Akkad, en que se interpreta este suceso histórico.

Este relato, nos cuenta cómo el rey de Abisinia consideró proteger a los musulmanes de los que se habían convertido en sus enemigos:
“el Negus les habló y dijo:
¿Cuál es este camino por el que os habéis separado de vuestro pueblo, aunque no estéis abrazando mi religión ni la de ninguna de las que conocemos?
Y un portavoz de los compañeros respondió:
“¡Oh, rey! Nosotros éramos un pueblo empapado en la ignorancia, que adoraba ídolos, comía carroña sin sacrificar, cometía las más crueles abominaciones y el fuerte devoraba al débil. Ahora renunciamos a adorar lo que adorábamos en la forma de piedras e ídolos, respetamos los pactos y a las mujeres, los lazos de parentesco y los derechos de los vecinos, cumplimos las promesas, nos abstenemos del crimen, del derramamiento de sangre”.
Cuando el Negus preguntó si tenía alguna revelación que dios hubiera dado a su profeta, respondieron con la que había sido revelada poco antes de su partida: la Azora de María; y le recitaron un fragmento. El rey y sus obispos se pusieron a llorar al escucharla y el Negus dijo: “Verdaderamente, esto procede de la misma fuente que lo que Jesús trajo”. Y dijo que no traicionaría a sus huéspedes y que no permitiría que se los llevaran.
Pero los emisarios del Quraish insistieron, diciendo que los musulmanes contaban una mentira sobre Jesús.
Les mandó comparecer de nuevo y cuando les preguntó qué tenían que decir sobre el hijo de María, respondieron: “Que Jesús es el siervo de Dios, su enviado, su espíritu, y su palabra” y recitaron el versículo del Corán que relata la concepción y el nacimiento de Jesús.
El rey cogió una vara y marcó un trazo en el suelo diciendo:
“Entre lo que vosotros decís y lo que nosotros decimos no hay más distancia que lo grueso de esta línea. Ni por montañas de oro dañaría a uno solo de vosotros. Id tranquilos que estáis a salvo en mi país.”

La segunda emigración: El exilio de Muhammad y la emigración de La Meca hacia Medina

Este viaje marca el año 1 de la era islámica, cuando empieza su calendario en el año 622 de la era cristiana.
Muchos musulmanes ya habían emigrado y el profeta les animaba a hacerlo. Ahora el lugar de destino era Yatrib, la ciudad que después se llamaría Medina. Cada vez era más difícil sobrevivir en La Meca y las conspiraciones aumentaban. Abu Talib, el tío de Muhammad, quién no llegó a abrazar el Islam, siempre defendió a su sobrino y a la comunidad islámica. Pero cuando murió, ya nada podía frenar a los gobernantes de la Meca en su deseo de acabar con el Islam, así que el objetivo principal era asesinar al líder.

Hay en la historia del Islam un referente emblemático de lo que tendría que ser una auténtica solidaridad con el inmigrante. Se aprende con el ejemplo de los habitantes de Medina que recibieron con los brazos abiertos a los exiliados. Eran los llamados ansâr (auxiliadores). Estos inmigrantes que venían de la Meca muy asediados fueron tratados como hermanos de los ansâr. La acogida facilitó la convivencia y la constitución de una sociedad civilizada.
Dice la tradición en un hadiz que “el amor hacia al-muhâjir (migrante) es signo de garantía del buen ansâr (auxiliador) y el odio al inmigrante es signo de hipocresía”.
Es posible que el forastero quiera permanecer entre nosotros. En este caso, alcanza una condición, como vecino. Los vecinos, en el islam tienen una consideración muy especial.
– Una persona musulmana no es digna de confianza hasta que no es protectora de su vecino y digna de su confianza hasta el punto que encuentre garantizada su seguridad con ella.
– Quien cree en Dios y en el último día no perjudica a su vecino.
– El profeta dijo que el ángel Gabriel le recomendó con tanta insistencia el trato bondadoso y amable al vecino que pensó que le iba a pedir que lo considerara un heredero.
– El vecino tiene más derecho que nadie debido a su proximidad.
– El vecino tiene derecho a recibir el beneficio de tu agua: “irriga [tu tierra] y después deja que el agua llegue a tu vecino”.
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Para concluir, recordemos una enseñanza conocida por toda la comunidad musulmana, que nos pone a todas las personas en la misma condición: “Estás en el mundo como un extranjero o alguien en tránsito”.

Marcela Villalobos,

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Marcela Villalobos, abogada, Coordinadora del Polo Hospitalidad del Programa Welcome, Servicio Jesuita a Refugiados Francia.

Quiere hablar desde una teología práctica, desde la teología de la liberación de donde ella viene. Hablar de hospitalidad hoy es un desafío y signo de los tiempos. Cómo se pasa de la hostilidad a la hospitalidad.
En francés la palabra “hôte” significa al mismo tiempo anfitrión o persona que recibe y huésped. La hospitalidad es la amabilidad y atención con que se recibe a las personas, es la acción o práctica de acoger en la propia casa, no es sólo dar techo y cobijo sino favorecer una relación de conocimiento e interés. Acogemos desde la gratuidad y no por el interés.
Jesús tiene una hospitalidad simétrica. La relación es asimétrica cuando hay uno que da y otro que recibe. Hay que considerarse a si mismo como el otro, no puedo ser yo la medida. El huésped puede ser un enemigo, puede ser alguien que necesite ayuda o puede ser un amigo… pero nunca lo sabremos si no acogemos a ese extranjero.
La hospitalidad tiene diferentes símbolos según los lugares. En la cultura mediterránea, el anfitrión va a buscar al forastero, se acerca, lo reconoce, se saludan y le invita a entrar en la casa. Este último se lava, come y se queda dos o tres noches al cabo de las cuales se ve si es una relación de amistad.
En mi tierra de México los símbolos son principalmente la bebida y la comida. Se dice que la cocinera pasa parte de su alma a través de la comida y la relación es simétrica cuando se le invita a entrar en la cocina y se la dan las llaves de la casa.
En el Antiguo Testamento se habla repetidamente del extranjero y de la hospitalidad, todos estamos o podemos estar en movimiento, podemos convertirnos en refugiados.
Encontramos dos pasajes sobre la hospitalidad: el de Abraham y el de Lot. Se puede hacer la semejanza de Abraham y de Lot con los refugiados de hoy, ellos también dejaron su tierra y fueron como extranjeros a otro sitio. En los dos textos, el de la aparición de Dios en Mambré y en el de la llegada de los mensajeros a Sodoma, se repiten los signos de acogida, se lavan, comen… El extranjero es una bendición para nosotros, como lo fueron para Abraham y también para Lot. El que es hospitalario está actuando como Dios.
Tenemos que revisar como recibimos a los demás y qué tipo de preguntas le hacemos al extranjero.
En el Nuevo Testamento tenemos a Jesús quién no tuvo domicilio fijo y fue un refugiado. Para Jesús tienen mucha importancia los signos de hospitalidad, las comidas, el festín, los invitados. No hay limitación alguna en una mesa compartida. En esa mesa todos nos vamos a reconocer. Hay tres espacios o lugares, el poder, el querer y el saber. Y si esos lugares no están ocupados hay que ver cómo hacerlo. Quién no tiene acceso al poder, a la autonomía, al decidir… quién no tiene acceso al saber, al conocimiento… quién no tiene acceso al querer, al querer de los afectos o de la voluntad…quién hace falta en esa mesa a la que todos estamos invitados a compartir.
Los invitados que se excusan y los discípulos de Emaús: Jesús los invita pero ellos encuentran razones para no ir. Dios invita entonces a todo tipo de personas, sin condiciones. Tienen la libertad de ir y participar ó de no ir. Y esa hospitalidad va reflejando nuestra relación con Dios. Dime qué tipo de hospitalidad practicas y yo te diré cuál es tu relación con Dios.
Con los discípulos de Emaús Jesús conversa por el camino y ellos le invitan a quedarse con ellos, a compartir mesa, a compartir el pan. El símbolo de la hospitalidad, la mesa abierta. Dar y recibir. La acogida es reconocer a Dios en el otro. La hospitalidad cristiana es un barómetro de la ciudad.
El Papa Francisco habló el año pasado en Paraguay de la hospitalidad.

Aspecto sala primer día

 Aspecto de la sala el día 1

 

18 de Mayo

 

EXPERIENCIAS DE HOSPITALIDAD ANIMADAS DESDE LA FE

Julián RíosJulián Ríos, profesor de derecho penal y abogado vinculado a la defensa de derechos depersonas en situación de exclusión social.

Desde hace 27 años, acojo a gente en mi casa. Trabajo con gente en situación de exclusión. Empecé con exreclusos, personas que habían tenido problemas de drogadicción, jóvenes de 17 – 18 años en procesos de reinserción, siempre con el deseo de ayudar a la gente a recuperarse. Últimamente son personas migrantes en situación de irregularidad administrativa
Mi itinerario vital. Lo más importante compartir la mesa y el pan. He aprendido que más allá de mi contexto vital, allí, en los márgenes hay también mucha vida, mucha injusticia y sufrimiento. Que mi dignidad se juega en el margen, dando respuesta a esos espacios donde el dolor esconde lo más humano. Me ha ayudado a superar mis limitaciones y fragilidades. Es una apuesta incondicional por el ser humano. Cuando yo he apostado, han apostado por mí. Esta acogida nos enriquece de modo bidireccional, nos hace más humanos. He aprendido también, que el fracaso no existe, que todo son crecimientos humanos necesarios. Que existen los milagros, fuera de mí, ante una dificultad aparece una solución. Que Dios no se puede conceptualizar. Es como un mar que lo sostiene todo. No lo puedo definir y contextualizar pero sostiene absolutamente todo. He aprendido lo que es la cruz. La cruz que tiene dos maderos, uno vertical y otro horizontal. El deseo de reconciliación y la propia fragilidad me han ayudado. El vertical es la violencia heredada, que está en mi árbol genealógico y el horizontal es el amor que he desplegado para compensar la violencia de lo vertical. Puedo afirmar eso de que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia.

SONY DSCMarcela Villalobos, abogada, Coordinadora del Polo Hospitalidad del Programa Welcome, Servicio Jesuita a Refugiados Francia.

Mi primera experiencia de hospitalidad y acogida la tuve a los 16 años. Con el grupo de pastoral íbamos a lo que llamábamos misiones, pueblos situados a unas cuantas horas de la ciudad. Allí experimenté lo que era una acogida calurosa, participando cada día en la comida de una familia diferente donde nos daban todo lo que tenían. Me brotaba el pensar, cómo gente tan pobre puede darnos tanto. Era como en el evangelio de la viuda, nos daban de lo que necesitaban y no de lo superfluo. La red de hospitalidad del programa Welcome en Francia, consiste en proponer a familias y comunidades religiosas que acojan a hombres jóvenes durante un tiempo determinado. Se trata de hombres con edades comprendidas entre 18 y 40 años que han migrado solos y que se quedan fuera de los dispositivos de acogida a refugiados al no formar parte de los perfiles considerados prioritarios (niños/as, familias, mujeres solas…). Es una acogida temporal hasta que consigan regularizar su situación administrativa. Las personas solicitantes de asilo vienen acompañadas de una asociación que las presenta. Se quedan en las casas de 3 a 9 meses. No hay ningún contrato escrito, simplemente un acuerdo Los integrantes de la red nos reunimos para compartir experiencias, ponerlas en común. Lo mismo hacemos con las personas migrantes. Las experiencias son muy positivas, se aprende a estar con personas diferentes, desaparecen prejuicios y para los solicitantes de asilo puede ser el comienzo de una relación de amistad. Lo más interesante y lo que da la medida de la relación establecida, es su mantenimiento en el tiempo. Otra ventaja de la acogida en familias es la presencia de niños cuya interacción con las personas acogidas favorece una mejor

 

Zoraida GarcíaZoraida García, miembro de la comunidad Bahaí. Asesora de programas educativos y de desarrollo comunitario a nivel europeo.

Desde pequeña he vivido la acogida y hospitalidad en casa y lo hemos querido transmitir a nuestros hijos. Actualmente las guerras y los conflictos nos han alejado de la hospitalidad. Mi familia es bahaí y siempre he vivido en estos principios de que la tierra es de todos y todas las religiones. En mi casa siempre entra mucha gente y se siente como de la familia. Cuando se viene de fuera, encontrar a alguien que te acoja es maravilloso. Ahora nos preguntamos cómo hacer con los que vienen. Hay un principio bahaí que dice que sólo hay un sol que calienta a todos. La diversidad es una riqueza que nos alienta. El prejuicio y el miedo es lo que nos impide acercarnos. Un jardín de diferentes flores es muy bello. La hospitalidad es como un servicio, da su tiempo, sus conocimientos, lo que se es y lo que se tiene. Hay que comprender que también los que vienen tienen derecho a una nueva oportunidad. Lo que preocupa es cómo educar a los jóvenes y demás en estos valores. La evolución del mundo nos dice que la realidad de gentes mezcladas es ineludible porque Dios quiere que la humanidad se una. Estamos entrando en una madurez de la humanidad y que además de ser hospitalarios necesitamos que mucha mas gente se anime, hay procesos de construcción necesaria. La transformación tiene que ser individual pero también colectiva. Hay que favorecer el trabajo educativo para crear ese sentimiento de que es posible crear algo nuevo. Buscar lo que nos une que es mucho más que lo que nos separa. Tengo experiencia personal de tener contacto con gente de otros países y tenerlos en casa. Por ejemplo 4 jóvenes iraníes, huidos de su país, gente bien preparada y con tanto sufrimiento vivido. Este es un espacio para que reflexionemos cada uno sobre nuestra propia hospitalidad.

Aspecto sala día dos

 

19 de Mayo

Oración interreligiosa

Para terminar las Jornadas, cada año celebramos una ceremonia de oraciones interconfesionales a la que invitamos a todos los participantes.

Sobre una gran fotografía de dos árboles, cada persona que hacía una oración pegaba un pájaro de papel.

Dia III 3

Cada persona hablaba en su lengua: Farsi, Árabe, Euskera, Francés, Wolof,  Lingala, Castellano etc.

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Aspecto de la Capilla en el tercer día con los hermanos Mourides de Touba